domingo, 1 de septiembre de 2024

MICRORRELATOS VI

 




Queridos/as lectores/as:

Después de los meses más intensos de verano, la mayoría regresa a las actividades rutinarias. Pero eso no es motivo para dejar de realizar actividades que nos entretengan. Os propongo continuar leyendo los relatos breves que compartí en “Motivación Escritoril” en X (antes Twitter), como reto utilizando palabras, frases o imágenes que compartía la creadora de la página. Son los últimos que realicé pues la página está inactiva desde el año 2023.



136.  Los caminantes llegaban al final del camino y se encontraban con una valla de hierro que cerraba el paso a un bosque espeso. Todos tenían la tentación de cruzar al otro lado no lamentaban o poder hacerlo. En cambio, yo, que estaba al otro lado, no quería quedarme. Quería salir de allí… y no podía.

137. Mirarte a los ojos es entrar en un pozo profundo donde encontrar multitud de estrellas que brillan por cada uno de los recuerdos y sentimientos que despiertas en mí.

138. ¡Cuánto tiempo llevaba muerta en vida, sin emocionarse con los colores de la primavera y del verano! Para ella, el amarillo de los girasoles era tan gris como los días de lluvia. Y el cielo azul, negro como una noche eterna. La ventana solo era una opción más para poner fin a su tristeza.

139. El fuego le traía recuerdos de los momentos más apasionados que había vivido junto a él. A la vez que, su cercanía, despertaba el dolor del momento en el que lo perdió para siempre.

140. Se encontraron en la calle. Solo hubo un cruce de miradas y una sonrisa cómplice. Sintieron que se conocían desde antes de nacer, que eran almas gemelas, pero la magia duró poco. Cada uno siguió su camino, sabiendo que en esta vida no se juntarían.

141. Era una tarde fría de abril. La lluvia caía sin cesar. En un momento, el cielo mostró su sonrisa formando un bello arco iris. Me recordó que el duende sigue guardando su tesoro y, de vez en cuando, nos permite disfrutar de su fulgor para que no dejemos de soñar.



142. Le había robado el corazón y lo guardó en una caja de oro, envuelto en un paño blanco con puntillas de encaje y el bordado de sus iniciales. Lo puso al lado de su corazón, en una estantería de plata y cristal, justo donde los rayos de la luna iluminarían su amor eterno por las noches.

143. Los ángeles descubrieron que se sentirían más cerca de la esencia divina adoptando forma animal.

144. Solo ella sabía que detrás de cada nube se escondía un ser malévolo, venido a saber de qué dimensión. Intentaba advertir a la gente, pero era demasiado pequeña para que tuvieran en cuenta su opinión. Y agradecía a las nubes que no se movieran: significaba un día más de paz.

145. La vecina del primero se preguntaba quién me había dejado esas flores en el rellano. El vecino del segundo deseó ser el afortunado en poder cortejarme. La del cuarto piso confiaba en un descuido mío para hacerse con ellas. Yo solo quería que llegase el taxi para llevar las flores a la tumba de mi amado.

146. El calor se hizo extremo. Las fuentes de los manantiales se secaron. Las nubes eran densas, grises y doradas. El aire asfixiante. Los ríos se evaporaron y desapareció la cascada que había al lado de mi casa. El silencio se hizo insoportable.

147. La amistad es como los milagros: unos viven la experiencia y otros dudan de su existencia.

148. (Planta en una acera). Cuando sintió los primeros rayos del sol acariciar sus tiernas hojas, supo que el esfuerzo de crecer en un mundo tan inhóspito había merecido la pena.



149. No volveré a caminar con temor. No volveré a rezar por el descanso de mi alma. Abrazaré mi destino con arrojo. Sufriré al ver la felicidad en los ojos de los mortales y gozaré su desesperación al conocer su final. Seré la reina de los vampiros y no volveré a lamentar mi suerte.

150. Se quedó mirando fijamente el hoyo que cavó bajo el árbol. Justo allí había escondido un cofre lleno de joyas y monedas de oro. Nadie conocía de su existencia. Bueno, había una persona que sí sabía de su secreto. Pero jamás pensó que un sacerdote pudiera cometer semejante traición tras una confesión.

151. Tenía que tomar una decisión y no era fácil. Se pasó toda la tarde dando vueltas al problema. Madrugó y se asomó a la ventana. Hacía fresco pero sabía que en un par de horas empezaría a hacer calor. Abrió el armario y examinó la ropa que tenía: camisetas, pantalones, jerséis… Todo de color negro. Tenía que ir a una b oda. Su aspecto sería mirado y cuestionado por todos los invitados. Era la hermana de la novia. Seguía con dudas. El vestido “brilli-brilli” no le gustaba. Finalmente tomó una decisión y se presentó en la ceremonia con un vestido largo y negro, sin adornos.

152. Empezó el verano y con él, una vez más, renació su ilusión por encontrar el amor que le hiciera olvidar el largo invierno de su vida.

153. Cuenta la leyenda que una bruja era tan mala que nadie podía ver su hermosura y cuando se acercaba al río y veía su reflejo en el agua, lloraba sin cesar. Y así, de ese río y sus lágrimas saladas, nació el mar.




154. Llegó a la cabaña que estaba cerca de una bifurcación de caminos. Detuvo el coche y contempló el horizonte recortado por la cima de unas montañas difusas por la niebla espesa. Cogió las llaves de la casa y las tiró por la ventanilla. Siguió conduciendo hacia ninguna parte.

155. Junto al mar jugó la caracola con el pulpo. La estrella de mar se escondió del erizo. La tortuga bailó en la orilla con el calamar. Y una ostra regaló una perla a una sirena que tejía sus ropas con algas.

Y estos son todos los relatos cortos que escribí en Twitter (X). Espero que os hayan gustado. Nos vemos en la próxima entrada. ¡Un saludo!