lunes, 17 de mayo de 2021

SOY LECTORA

 



SOY LECTORA



Empecé a leer antes de saber leer. No es un error. Mis hermanos y yo, todavía no conocíamos las letras y ya teníamos un libro en nuestras manos.  Desde muy pequeños, mi madre siempre nos compraba cuentos y recortables. Una vez, el librero de una librería de Barcelona, le dijo: “No sabe usted el bien que les está haciendo a los niños”. Y por Navidad, mis padres nos regalaban un libro de fauna. Libros que todavía conservo. Así creció dos sentimientos en nosotros: el amor y respeto a la naturaleza y a los libros.




Cuando mis hermanos y yo íbamos a casa de mi abuela materna, que tenía varias colecciones de libros, siempre cogíamos alguno de ellos para distraernos. 

Unas de esas colecciones que siempre quise tener y, de hecho, me regaló mi abuela fueron la de la Biblia y El Quijote de la Mancha.

La Biblia, de la Biblioteca de  Autores Cristiano, está formada por seis libros enormes: 4 del Antiguo Testamento y 2 del Nuevo Testamento. Son libros que están encuadernados en símil piel y letras doradas. Además del texto bíblico,  tienen innumerables ilustraciones en color, fotografías, reproducciones artísticas, mapas, comentarios y artículos de especialistas en temas bíblicos.







Los libros cómic de “El Quijote de la Mancha”, son 6 tomos de tapa dura que contiene fotografías con dibujos sobre ellas y bocadillos de texto.  






Son dos colecciones que siempre me han fascinado y ahora conservo con mucho celo. Al fallecer mi abuela me quedé con los otros libros. Ni siquiera me atreví a tirar las colecciones de historia manipulada de los años franquistas.

Pero no fueron esos libros los que más me marcaron. El primero de todos y que nunca pude olvidar fue “La ratita presumida”. El castigo que recibió la pobre rata por su desmesurada vanidad me pareció exagerado y se grabó a fuego en mi cerebro infantil. Tendría 2 ó 3 años cuando miraba los dibujos en un cuadernillo infantil.

Otro cuento que leí años más tarde y también me marcó mucho fue: “Barba Azul”. Mi tierna mente no entendía cómo era posible que un hombre matase a todas sus esposas solo por ser curiosas.

A medida que me hacía mayor, hubo otros libros que me encantaron y leí varias veces: “Las Rimas y Leyendas de Bécquer”, de G. A. Bécquer. “Drácula”, de Bram Stoker”, “La vida es sueño” de Calderón de la Barca. “Cumbres Borrascosas”, de Emily Brontë…




También formaron parte de mi adolescencia las novela románticas de bolsillo: Bianca, Jazmín, Julia. Las románticas de época de Barbara Cartland (tía de Diana de Gales).






El primer libro no infantil que leí, a la edad de 14 años, fue “Yo Claudio”, de Robert Graves. Me gustó tanto que memoricé el comienzo.




Y, creo recordar, que fue por estas fechas cuando empecé a soñar con crear mis propias novelas. Pero, aunque ya había escrito algún cuento, bien por iniciativa propia, bien porque eran los deberes que nos ponían en la escuela, no fue hasta unos años más tarde cuando escribí mis primeras historias.

Espero que os haya gusta esta entrada. Nos vemos en la próxima. ¡Un saludo!







 

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