miércoles, 9 de septiembre de 2026


 

Hace tiempo que escribí unas obras de teatro, sencillas, sin pretensiones, solo para distraerme. Hoy he decidido compartir, al menos en principio, una de ellas que espero os entretenga.



TÍTULO: LLUEVE SOBRE MOJADO

PERSONAJES:

  • ELADIO, señor Casares: viste traje oscuro y corbata de listas. Edad: 45/50 años.

  • MIRTA, señora Casares: viste un traje largo de satén, oscuro. Edad: 45/50 años.

  • PEPE/A: amigo/a de Mirta: Viste traje oscuro, abrigo oscuro, bufanda clara y guantes negros. Lleva los cabellos cortos. Su actitud es masculina. Edad: 40/45

  • SEÑORITA APARICIO: Viste pantalón ancho, boina, jersey de cachemir, chubasquero amarillo, grande. Edad: 65/70.

  • CRIADA: Viste chubasquero encima del uniforme.

DECORADO:

Es un comedor. En el centro hay una mesa y cuatro silla elegantes. Sobre la mesa hay:

  • 1 botella de whisky

  • 1 botella de anís

  • 4 copas pequeñas y 4 vasos de whisky

  • 4 platos

  • 4 servilletas

  • 4 servicios de cubertería

  • 1 bandeja de plata

  • Un ramo de flores con tarjeta




Al fondo una chimenea, un cesto con leña, los utensilios de la chimenea y dos sillones y un sofá. A la derecha y una puerta. A la izquierda una puerta, un perchero, una ventana, bajo ésta un aparador. Sobre éste hay un florero sin flores.



PRIMER ACTO

Historia ambientada en los años 20.

Sobre la mesa del comedor hay un ramo de flores que tiene una tarjeta. Entra Eladio por la puerta de la derecha y se acerca a la chimenea para comprobar el fuego y se fija en el ramo. Lo coge.

ELADIO: ¡Anda! ¿Y esto? (Lee la etiqueta) “Con cariño, Pepe”… ¿Pepe? ¿Quién es Pepe?

Entra Mirta para enseñar a su esposo su vestido nuevo.

MIRTA: Querido, ¿te gusta mi nuevo vestido de satén?


MIRTA


ELADIO: Muy bonito, querida.

MIRTA: ¡Oh, flores! (Coge el ramo) ¿Son para mí? ¡Qué detalle más bonito has tenido! (Lee la tarjeta que le entrega su esposo) ¡Ah, son de Pepe! ¡Qué encanto! (sonríe satisfecha)

ELADIO: ¿Quién es Pepe?

MIRTA: Pepe es mi amiga (deja las flores sobre la mesa)

ELADIO: ¿Tú amiga se llama Pepe?

(Mirta se acerca al aparado y coge el jarrón)

MIRTA: Ahora sí, querido.

ELADIO: ¿Te estás refiriendo a tu amiga Pepa?

MIRTA: ¡Qué perspicaz! (pone la flores en el jarrón, besa la tarjeta y la deja en la mesa. Regresa el jarrón al aparador y admira la belleza del ramo).

ELADIO: Entonces tu amiga Pepa ahora es Pepe.

MIRTA: Así es, querido.

ELADIO: Es realmente extraño. No deberías tener amistad con alguien tan extraño, querida.

MIRTA: ¿Alguien más extraño que un escritor de misterio? (lo mira y sonríe).

ELADIO: Yo no me considero una persona extraña.

MIRTA: ¡Tú no estás casado contigo, querido! (se ríe. Se acerca a él).

ELADIO: Me considero una persona de mente abierta pero no entiendo esa manía que tienen algunas personas de mostrarse como el sexo que no es. Y no me parece prudente que seas amiga de Pepa.

MIRTA: Pepe, querido. Ahora es Pepe.

ELADIO: Pepe… Pepe (se burla).


ELADIO
MIRTA: Por cierto, le invité a cenar.

ELADIO: ¿Y tenía que ser hoy? Yo invité a la señorita Aparicio.

MIRTA: ¿En serio? ¡A esa mujer tan extraña!

ELADIO: ¡No me parece más extraña que tu amiga… O amigo.

MIRTA: Voy a retocar el peinado. Me parece que no está bien recogido.

Sale de la habitación por la puerta de la derecha. Eladio coge la tarjeta y la tira al fuego. Luego coge el jarrón con flores y lo pone en el suelo, al lado del aparador para esconderlo. Mirta regresa al salón para que su marido le ayude a ponerse una gargantilla.

ELADIO: La señorita Aparicio es una experta en novelas de terror y se ha ofrecido muy amablemente a ayudarme a desarrollar la trama de mi próxima novela.

MIRTA: ¿Ahora vas a escribir novelas de terror? (se da cuenta de que el jarrón no está en el aparador. Lo busca y lo pone en su sitio).

ELADIO: Sí, me apetece escribir algo nuevo (responde siguiendo los movimientos de su mujer).

MIRTA: Me parece bien. Voy a pintarme los labios. Este color me parece pálido. (Sale de la habitación por la puerta derecha).

Eladio se acerca al jarrón y lo vuelve a poner en el suelo.

MIRTA: (Regresa) ¿Te parece que estoy bien, querido? (da una vuelta).

ELADIO: (Sin dejar de mirar cómo su esposa vuelve a poner el jarrón sobre el aparador). ¡Estás fantástica, querida!

MIRTA: No sé si poner el collar que me regalaste por Navidad. Es más bonito que esta gargantilla. (Vuelve a salir del salón).

ELADIO: Como desees, querida. (Esconde el jarrón).

MIRTA: (Regresa) ¿Qué te parece?

Suena el timbre.

ELADIO: Abriré yo la puerta. (Abre la puerta de la izquierda). ¿Por qué no está la doncella?

MIRTA: Ha ido a visitar a su madre que está enferma. ¿Dónde están las flores? ¡Qué misterio!

Entra la señorita Aparicio con el chubasquero mojado.

SEÑORITA APARICIO: ¡Buenas noches, Eladio! ¡Buenas noches, señora mía! (Se acerca con energía a Mirta para estrecharle la mano).

Mientras se quita el chubasquero y se lo entrega Eladio que lo coge con cuidado de no mojarse y lo lleva al perchero.

MIRTA: ¿Llueve?

SEÑORITA APARICIO: No.

MIRTA: Pero usted viene mojada.

SRTA. APARICIO: Cierto… Pero no llueve, señora mía.


SEÑORITA APARICIO

ELADIO: ¿Entonces? ¿Viene recién duchada?

SRTA. APARICIO: ¡No intente ser gracioso, señor mío! ¡No le pega! ¿Se da usted cuenta de lo sucedido? (Eladio niega con la cabeza). En las escenas del crimen las apariencias pueden engañar. Por ello es importante investigar profundamente cada prueba, sobre todo las ocultas a los ojos. Hay que buscar el papel que hay oculto bajo una roca. La aguja en el pajar. El mensaje tras el papel de las paredes. El porqué, el cuándo, el cómo, el dónde… (Se dirige a Mirta). Señora mía, no. No llueve. Alguien tuvo la osadía de regar sus flores en una noche tan fría y quiso el azar que yo me situara en el momento y lugar más inapropiados. El agua cayó sobre mí dejando las flores más secas que la arena en el desierto. Solo espero no resfriarme. Afortunadamente me vestí el chubasquero. El abrigo lo tengo en la tintorería.

MIRTA: ¡Oh, qué infortunio!

ELADIO: Sí, qué cruel es el azar.

MIRTA: (A su esposo). Ya te dije que esta mujer era extraña. (A la señorita Aparicio). Por favor, siéntese cerca de la chimenea para entrar en calor. ¿Desea tomar algo?

SRTA APARICIO: No acostumbro a tomar alcohol antes de la cena. (Mira a Eladio). Me vendría bien un whisky.

ELADIO: (Con cara de sorpresa) Sí, por supuesto. Yo también tomaré uno.

MIRTA: Tiene que disculpar que nosotros nos encarguemos del servicio. La doncella ha tenido que ausentar por problemas familiares.

SRTA APARICIO: ¡Oh, no se disculpe por eso! En casa acostumbro a servirme las copas yo misma.

Eladio entrega el whisky a la señorita Aparicio y una copa de anís a su esposa.

ELADIO: Te he servido un anís, querida. Aunque, tal vez, prefieras un whisky.

MIRTA: ¡Por Dios, querido! Sabes bien que yo no bebo whisky.

SRTA. APARICIO: Yo me he acostumbrado al whisky en mi último viaje a Escocia.

ELADIO: ¿Estuvo en Escocia?

SRTA. APARICIO: Sí. Allí escribí mi última novela: “El fantasma sangriento”.

MIRTA: ¡Qué horror! ¿Era un asesino?

SRTA APARICIO: No. Solo iba cubierto de sangre. Aunque buscaba desesperadamente a su asesino.

MIRTA: ¡Qué espanto! ¿Y lo encontró?

SRTA APARICIO: Muerto, sí.

MIRTA: ¡Horrible!

SRTA. APARICIO: ¡En absoluto, señora mía! El fantasma ha dispuesto de toda la eternidad para encontrar a su asesino y lo hizo. ¡Simplemente maravilloso! (Entrega el vaso a Eladio para que le eche más whisky). Adoro la justicia.

Llaman a la puerta.

SRTA. APARICIO: ¿Esperan a alguien?

MIRTA: A Pepa.(Al mismo tiempo que su esposo)

ELADIO: A Pepe. (Al mismo tiempo que su esposa).

SRTA. APARICIO: ¡Oh, una pareja! ¡Estupendo!

(...)

Y hasta aquí llega la primera parte de esta obra. Espero que la hayáis disfrutado y tengáis ganas de leer la continuación. Un saludo.























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