miércoles, 21 de diciembre de 2022

POSTALES NAVIDEÑAS

 



Hola, queridos/as lectores/as:

Ya estamos de lleno en las fiestas navideñas y algo de lo  más representativo y típico de estos días son las felicitaciones.

Antiguamente (tampoco hace mucho tiempo) era común enviar postales navideñas a los familiares y amigos para desearles felices fiestas. Ahora es más común utilizar las imágenes que hay en las redes sociales (sobre todo imágenes gif). Con las primeras se personalizaba más el mensaje. ¿A quién no le gustaba escoger una postal navideña para enviar a alguien o recibirla? También es cierto que, muchas veces, los mensajes se hacían repetitivos y solo cambiaba el año cuando deseabas feliz año nuevo.



Los carteros (carteras habría pocas, al menos en España) llevaban las sacas cargadas de postales que repartían durante días por ciudades y pueblos.

A mí me gustaban tanto las postales navideñas que coleccioné algunas, que ya no guardo.

Hace poco, una amiga mía de las redes sociales, recordó las famosas postales diseñadas por Juan Ferrándiz. ¡Eran tan tiernas!

Juan Ferrándiz


Luego había postales que tenían brillos, purpurina, música. También se podían comprar las de Unicef (se popularizaron en la década de 1950) y otros organismos con cuya adquisición participabas en un donativo.

UNICEF


Se comenta que las postales navideñas fueron inventadas por el director del museo “Victoria and Albert” de Inglaterra, sir Henry Cole, en 1843. Aunque hay constancia de que en el año 1831, los repartidores del Diario de Barcelona, ya habían repartido una primera postal navideña.

Postal Museum, London (Henry Cole)


Era común llamarlos Christmas, y adornar la casa ─encima de la chimenea, televisión, árboles navideños, u otros muebles─, con las postales recibidas.

Enviar postales por Correos era una práctica bonita y emotiva que ya ha caído en desuso, aunque habrá nostálgicos que sigan con la tradición. Este año le envié una postal a mi tío en Alemania pero reconozco que lo hice porque encontré unas postales en un cajón olvidado. Ya es una tradición que tengo olvidada.

Y hasta aquí ha llegado este breve homenaje a las Postales Navideñas. Espero que os haya gustado y os deseo que paséis unas fiestas maravillosas, llenas de recuerdos que permanezcan en vuestros corazones.





sábado, 3 de diciembre de 2022

LECTURA PARA NAVIDAD

 



Hola lectores/as:

En algunas páginas de las redes sociales, donde se promocionan aquellos que quieren dar a conocer alguna de sus obras literarias, he leído que hay aspirantes a escritores que no tienen por costumbre leer libros.

¿Os imagináis a un cirujano que no haya estudiado medicina o que, una vez terminada su carrera, no tenga interés en mejorar adquiriendo los nuevos conocimientos que hay en esta materia?

El arte es igual que cualquier otra profesión, siempre se está aprendiendo y mejorando. Y una forma de hacerlo es a través de la lectura.



Conocer a otros autores nos ayuda a mejorar como escritores, pues hay muchas formas de narrar un mismo tema.

Estoy convencida de que una persona que escribe, si lee, está mostrando respeto a su afición y/o profesión.

La lectura, a quienes escribimos, nos aporta otros beneficios como:

Mejorar la escritura, incluida la ortografía.

Adquirir más vocabulario.

Ayuda a la creatividad.

Amplitud de conocimientos.

Sin olvidar otros beneficios:

Reducción de estrés.

Facilita la comprensión lectora.

Mejora la memoria.

Ayuda a soportar la soledad.

Ayuda a retrasar y prevenir algunas enfermedades como el Alzheimer.

Proporciona un pensamiento analítico más sólido, etcétera.




Y ahora, que se acerca la Navidad, no hay nada mejor que regalar un libro (o varios). Permitidme recordar los enlaces mis novelas publicadas en #Amazon. Como ya he comentado en otras entradas, mis novelas son de temática diversa: fantasía, misterio, romance, drama, gótica. 



Espero que disfrutéis mucho estas fiestas y  paséis momentos agradables leyendo. Nos vemos en la siguiente entrada.

EBOOK

https://www.amazon.es/dp/B094DNWTHQ

TAPA BLANDA

https://www.amazon.es/dp/B094CT7JF8

 LA MUSA DEL VAMPIRO

https://www.amazon.es/dp/B093RKFX36

EBOOK

https://www.amazon.es/dp/B093Z6K2XH

 LA PROTEGIDA DEL VAMPIRO

Tapa blanda

https://www.amazon.es/dp/B09X69V212

Ebook (versión Kindle)

https://www.amazon.es/dp/B09XLMYV31

 

 LIBROS FANTASÍA ÉPICA, MISTERIO/TERROR

 EL FANTASMA

https://www.amazon.es/dp/1521751773

EBOOK

https://www.amazon.es/dp/B073PJLVM5

  

LA SONRISA DE LA MUERTE Y OTROS RELATOS

https://www.amazon.es/dp/1980880514

EBOOK

https://www.amazon.es/dp/B07CJGP1K9

 LOS SIETE SELLOS SAGRADOS

https://www.amazon.es/dp/1073497097

EBOOK

https://www.amazon.es/dp/B07T1KZR6Z

 AURIA, EL HOGAR DE LOS SERES MÁGICOS. LIBRO PRIMERO:

https://www.amazon.es/dp/1072177587

EBOOK

https://www.amazon.es/dp/B07SS3ZNKX

 AURIA, EL HOGAR DE LOS SERES MÁGICOS, LIBRO SEGUNDO

https://www.amazon.es/dp/B08BDSDMD3

EBOOK

https://www.amazon.es/dp/B08BKSMPHM


 

 

 


lunes, 21 de noviembre de 2022

EL VIRUS

 




Hola lectores/as: 

En esta nueva entrada comparto con vosotros/as un relato breve que escribí en el club de escritura creativa, creo recordar que fue cuando lo hicimos online por culpa de la pandemia del CORONAVIRUS-19.

Espero que guste:

El VIRUS


Sucedió en el año 1..., cuando la enfermedad se adueñó de la ciudad paralizando la rutina de hombres, mujeres, niños y niñas.

Los ciudadanos dejaron de trabajar, de asistir a clases, de jugar en lugares públicos, de reunirse para celebrar la vida, el amor y la amistad.

Los edificios públicos y las fábricas se convirtieron en lugares solitarios, sombríos y fantasmales.


Las viviendas eran como colmenas donde reinaba la desolación y la tristeza.

Todos los días se daba información sobre los síntomas de la enfermedad: nerviosismo, fiebre, alucinaciones, vómitos, pérdida de conocimiento y, muchas veces, la muerte. Le seguía el recuento de las víctimas.

Asustados ante un posible contagio, se encerraban en sus hogares. No querían mantener contacto con nadie, ni amigos, vecinos o familiares.

La gente vivía pegada a los transistores, el único aparato tecnológico que todavía funcionaba pues ya nadie podía hacerse cargo de tecnologías más complicadas.


Los políticos se echaban la culpa unos a otros de la enfermedad. Algunos decían que el pueblo debía reaccionar y sobreponerse a la pena para seguir luchando. Otros, que debían permanecer encerrados y sacar de las ciudades a los enfermos. El miedo, poco a poco, se hacía presa del pueblo.

Con el tiempo dejaron de contar a los enfermos y menos a los muertos. Eran cifras difíciles de asumir y que solo llevaban al suicidio a quienes ya habían perdido la esperanza.

Las medicinas empezaban a escasear y algunos pusieron en práctica remedios caseros que anteriormente se consideraban prácticas no científicas. Así, era normal que los supervivientes colgasen hierbas aromáticas en las ventanas y puertas para evitar que el mal entrase en las casas y tomaban infusiones hechas con esas mismas hierbas.



Nada de eso era eficaz contra el nuevo virus que parecía ser, cada vez, más virulento.

Ante el temor a la extinción masiva de la humanidad, muchos regresaron a los templos de diferentes religiones para buscar el consuelo espiritual.

Había voces que aseguraban que el virus había sido vencido pero la gente se negaba a aceptarlo y condenaban a estos atrevidos, tratándolos como parias de la sociedad.

La desesperación era insostenible. Nada parecía estimular a la población para que intentase vencer este virus ─existente o no─ que dominaba sus vidas.

Un día, un sonido despertó a la humanidad. Quienes aún se sentían fuertes se asomaron al exterior, sorprendidos por percibir un ruido que no se asemejaba al que provocaba la naturaleza o el desgaste de los materiales de los edificios y otras estructuras.

Tardaron en comprender qué era ese cúmulo de notas armoniosas que empezaban con un ritmo melódico, pausado e iba in crescendo, hasta convertirse en un conjunto de sonidos alegres, vibrantes que invitaban a danzar, sonreír, reír, cantar, bailar y sentir esperanza como no habían sentido en mucho tiempo.




Diferentes vagabundos recorrían las calles haciendo sonar sus instrumentos musicales. Los niños salían a las calles y formaban corros para bailar.

Las personas más viejas recordaron antiguas recetas de pasteles y se encerraron en las cocinas para elaborarlos.

Los ciudadanos decidieron abandonar su enclaustramiento. Poco a poco empezaron a trabajar en equipo, a festejar la vida, ayudándose unos a otros, olvidándose de rancios temores y desoyendo las teorías irracionales de quienes solo querían gobernarlos como si fueran un rebaño no pensante.

El virus recibió un nombre: miedo. Una enfermedad que los convirtió en seres asustadizos, desconfiados, egoístas.

Cuando se dieron cuenta de ello, la enfermedad desapareció. No pudo luchar contra la alegría, la solidaridad y el amor.

Ahora solo faltaba que la humanidad aprendiese la lección y no permitiese que nada, ni nadie, los volviese a separar imponiendo el miedo para quitarles libertad.

FIN