sábado, 19 de septiembre de 2026

LLUEVE SOBRE MOJADO

 



Hola, estimados/as lectores/as:

Continuamos con la segunda parte de la obra “LLUEVE SOBRE MOJADO”.



En la primera parte Mirta y Eladio se preparan para recibir a unos invitados. Eladio descubre que un tal Pepe regaló flores a su esposa, aunque en realidad Pepe es la amiga de Mirta que ahora se ha cambiado de identidad. También esperan que venga a cenar una conocida escritora de suspense, la señorita Aparicio. Eladio, que también es escritor, confía en que le de algunos consejos para escribir su nueva novela.



SEGUNDO ACTO


Mirta se levanta y va abrir la puerta. Eladio llena el vaso de la señorita Aparicio. Regresan Mirta con Pepe que viene con el abrigo mojado.


MIRTA: ¡Me alegro tanto de verte, querida!

PEPE: ¡Gracias! ¡Buenas noches a todos los presentes!

ELADIO: (cogiendo el abrigo de Pepe). Parece que tú también tuviste un encuentro desafortunado con un jardinero despistado.

PEPE: No entiendo tu comentario.

MIRTA: Lo dice porque tienes el abrigo mojado.

PEPE: Está lloviendo.

MIRTA y ELADIO: ¿Está lloviendo?

PEPE: Sí. Parecéis preocupados.

ELADIO: En absoluto. En esta casa jamás ha llovido. Permíteme presentarte a la señorita Aparicio, una grande y famosa novelista. Esta es… Pepe.

SRTA. APARICIO: Así que no hay dos personas. Usted es Pepe y Pepa a la vez.

PEPE: Intento ser solo una: Pepe.

SRTA. APARICIO: En un principio pensé que vendrían dos personas.

PEPE: ¡Qué más quisiera yo que venir acompañado!

SRTA. APARICIO: ¿Está soltero?

PEPE: Sí. La mujer que amo está casada. (Mira a Mirta)

SRTA APARICIO: Eso no es motivo para no tener la compañía de nadie.

PEPE: Sí, es cierto. Pero mi corazón se niega a aceptar a alguien más. (Se dirige a Eladio) ¿Me sirves un whisky, por favor? (se sienta)


Eladio entrega el vaso a Pepe. Y todos se sientan. Pepe al lado de Mirta, Eladio al lado de la Srta. Aparicio.


Pepe/a


PEPE: (Probando el whisky que le hace toser). Es fuerte.

ELADIO: Lo ideal para un hombre fuerte.

MIRTA: Es un whisky escocés.

SRTA. APARICIO: ¡La bebida de los dioses! (Apura su vaso y pide más ante la sorpresa de Eladio, que se levanta para llenarle el vaso). ¿A qué se dedica, joven?

PEPE: Soy actor.

SRTA APARICIO: ¡Oh! ¡Eso es maravilloso! ¿Qué papel ha interpretado últimamente?

PEPE: Hamlet.

SRTA APARICIO: ¡Maravilloso! ¡Maravilloso!

PEPE: Sí. Hice una interpretación sublime. Será recordada por mucho tiempo.

ELADIO: No lo pongo en duda. Una mujer interpretando a Hamlet…

SRTA. APARICIO: Me imagino un personaje similar para una de mis novelas. Un personaje ambiguo. ¡Brindemos por Shakespeare! (Se levantan todos)

MIRTA: La señorita Aparicio escribe novelas de terror.

PEPE: Interesante. Me gustaría interpretar el personaje de un asesino despiadado que mate al marido de una mujer sufridora. (Mira a Eladio).


Mirta se retira para ir a buscar la cena.


SRTA. APARICIO: Tal vez un asesino que se dedique a matar esposas sea más interesante.

PEPE: No, prefiero que sean los maridos las víctimas.

ELADIO: Yo también me centraré en un asesino en mi próxima novela.

SRTA APARICIO: ¿Qué tipo de asesino?

ELADIO: Uno como Jack el Destripador.

PEPE: Pero ese personaje ya existe. No sería original incluirlo en tu novela.

ELADIO: No he dicho que vaya a hacer eso. Solo me serviría de inspiración.

PEPE: Utilizar a Jack el Destripador sería como hacer un plagio de una historia que ya existe. ¿No opina igual usted, señorita Aparicio?

SRTA. APARICIO: Sí, por supuesto. No me gustan los plagios, Eladio. Son tan criminales como los asesinos.

ELADIO: En fin, me olvidaré de Jack el Destripador. Después de todo para inventar a un asesino que mate mujeres que se creen hombres no lo necesito.

SRTA. APARICIO: Pero usted dijo que quería escribir una novela de terror y esa idea parece más adecuada para una novela policíaca.

PEPE: Y el tema es de un gusto terrible. Ordinario.

SRTA. APARICIO: Y no necesitaría mi ayuda.

ELADIO: Podría ser un asesino fantasma.

SRTA. APARICIO: Eso sería interesante.

PEPE: A mí me sigue pareciendo vulgar.


Entra Mirta con una bandeja y la deja sobre la mesa.





PEPE: Querida, tu marido duda si debe escribir una novela policiaca o de terror.

MIRTA: Dijiste que ibas a escribir una novela de terror, querido. Para eso has invitado a la señorita Aparicio, ¿no es así?


La señorita Aparicio asiente.


ELADIO: Así será.

PEPE: Creo que el vulgar es el escritor, no la historia. (A Mirta) Pretende plagiar la historia de Jack el Destripador.

MIRTA: (Se sienta) ¿En serio, querido?

ELADIO: No. Tal vez convierta a mi personaje en un asesino. La señorita Aparicio dijo que era una idea interesante.

SRTA. APARICIO: Y un plagio. Mi obra “El fantasma sangriento”, trata de un fantasma que busca venganza. Quiere matar a su asesino.

ELADIO: Mi asesino buscaría venganza. Simplemente mataría por gusto.

MIRTA: Pero sería igualmente un fantasma asesino, querido.

PEPE: Así es. ¿Pretendes plagiar la obra de la señorita Mirta?

ELADIO: No, desde luego que no.

SRTA APARICIO: Empiezo a sentirme muy molesta, Eladio.

MIRTA: Me desconcierta, Eladio.

ELADIO: No pretendo plagiar a nadie. Ni siquiera sé de qué va a tratar mi próxima obra. Incluso es posible que no escriba nada.

MIRTA: ¡Oh, no digas eso! ¡Con la ilusión que te hacía!

ELADIO: ¡Pues ya ves! ¡La ilusión se ha esfumado! (irónico)

SRTA. APARICIO: Yo creo que debe escribir esa obra. Las historias de terror atraen a mucho público.

ELADIO: ¿En serio? Después de lo del fantasma no me quedan ideas.

SRTA. APARICIO: Podría crear a un monstruo que mata gente bajo la lluvia, en mitad de las noches más oscuras… Sin luz… Sin sombras...

ELADIO: Mojado y cegato. Podría matar a cualquiera. Incluso a sí mismo en un tropiezo.

PEPE: Es una idea estupenda.

SRTA. APARICIO: Llevo muchos años escribiendo sobre este género. Me es fácil tener ideas.

ELADIO: Lo curioso es que se gane la vida con ello.

SRTA. APARICIO: Así es, querido. A la gente le gusta el terror.

ELADIO: Y soporta cualquier horror. (irónico).

SRTA. APARICIO: Mi agente cree que he cogido unas vacaciones pero, en realidad, sigo escribiendo. Ya empecé una nueva novela. (sonríe satisfecha)

PEPE: Háblenos de ella, por favor.

ELADIO: ¿No íbamos a hablar de mi proyecto?

PEPE: ¡No seas desconsiderado, Eladio!

MIRTA: ¿No sería mejor cenar?

ELADIO: ¡No seas desconsiderada, Mirta!

SRTA. APARICIO: (Riendo satisfecha) Estoy escribiendo sobre una casa encantada.

PEPE: ¡Fantástico! ¡Aprende, Eladio!

ELADIO: Jamás se me ocurriría encantar a una casa. ¡Ni siquiera yo estoy encantado! (irónico)

MIRTA: ¡Eso debe dar mucho miedo, señorita Aparicio!

SRTA APARICIO: Eso pretendo, querida. Imagínense una casa donde se oyen ruidos extraños, hay sombras de dudosa procedencia. Desaparecen objetos…

PEPE: Estoy deseando leer su novela.

SRTA APARICIO: Debe tener paciencia. Tuve la idea en mi último viaje… Cuando fui a Escocia.

ELADIO: Seguro que visitó algún castillo encantado.

SRTA. APARICIO: Así es. ¿Usted también?

ELADIO: No. Yo ya vivo rodeado de fantasmas aquí. (Mira a Pepe).

SRTA. APARICIO: Me gusta mucho Escocia. Hay muchos lugares encantados. Muchos fantasmas. La mujeres son hermosas como las flores. A usted le gustaría ese lugar, Pepe.

MIRTA: Pepe me ha regalado un ramo precioso. Olvidé darte las gracias, querido. Eladio,¿Quieres enseñarle las flores a la señorita Aparicio?


Eladio a buscar el jarrón con flores. Abre la ventana y arroja las flores por ella, sin saber que en el jarrón también había agua.





Aquí termina la segunda parte de esta obra. Espero que os guste. Nos vemos en la próxima.




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